Se encontraba en una
bonita ciudad. Justo en la entrada de ella, una gran muralla de unos
50 metros la rodeaban. Era toda de piedra, bloques inmensos que
parecían indestructibles. Pese a que tenia esta muralla, la ciudad
estaba abierta. No era necesario ninguna acreditación para su
entrada como lo eran otras ciudades del País. Estaba justo en la
entrada de una de las ciudades importantes del País de Dankara.
En el inicio de la Era
Septentrional, la tierra actual fue dividida en seis zonas a lo que
les llamaron países. Para poder llegar a esta división fue
necesario el inicio de una de las mayores batallas de la tierra. Esta
dura batalla que duró 7 años, hizo que empezase el año 0 de la Era
Septentrional. Al inicio de esta era, las ciudades estaban
empobrecidas y se alimentaron de cultivo propio y ganado, hasta tal
punto que las familias más pobres de la zona robaban la comida de
otros. Aunque parezca raro, en la zona no existe un limite medio de
pobres y ricos. Si naciste pobre, no serás rico aunque lo intentes y
si naciste rico, tu deber es aprovecharte de los pobres dentro de lo
posible. Después están los que realmente ni son ricos ni son pobres
y decidieron vivir la vida nómada. Estos viven fuera de las
ciudades, en campamentos temporales y sin necesidad de saber nada del
exterior de sus vidas.
Dantalion vivía una vida
nómada y se alimentaba de mercados que se encontraban en las grandes
ciudades. Hoy era miércoles y por lo tanto había mercado. El
mercado es una zona donde las familias pobres acuden para ganar algo
de dinero para poder mantener sus casas y los ricos son los que van a
comprar. Generalmente se pueden encontrar hortalizas, pescado, carne
u objetos de creación casera como collares, botijos u objetos que no
son de necesidad en ninguna casa pero que los ricos deciden comprar
sólo por hacer “favores” a las personas pobres. Dantalion acudía
a estos mercados para buscar las ofertas que puedan hacerle. Sabía
perfectamente como regatear. Esta era su primera vez que pisaba esta
ciudad, por lo que no la conocía ni por asomo. Justo al entrar se
apreciaba que la ciudad era redonda y al fondo o mas bien en el
centro había un surtidor de agua de colores que se veía de lejos.
Allí estaba, el cartel que anunciaba el nombre de la población.
Estaba escrito en una tabla de madera limpia y reluciente. Se
encontraba en la ciudad de Kitabxana, cual nombre ni sabía su
origen. Decidió avanzar, tras este cartel se situaba un gran puente
colgante. El puente eran hileras de hierro colgando de lo mas alto y
un puente que cruzaba la ciudad entera por lo que parecía y muchas
personas cruzando de punta a punta. Dantalion no iba a ser el único
y decidió avanzar todo el puente para investigar. Al otro lado del
puente había un edificio enorme. Dos puertas doradas que debían
pesar un quintal lo cerraban. Por lo que parecía ahí si que hacia
falta un visado como si de otra ciudad se tratara.
- Perdone, ¿qué hay dentro de este edificio? – preguntó Dantalion a un guardia de ese edificio.
El guardia respondió
diciendo que era la biblioteca más antigua de Dankara y que para
poder acceder a él necesitaba un visado de algún catedrático o
persona importante de Dankara que le diera motivos para poder entrar.
Dentro se encontraba una colección completa de libros sobre historia
de Dankara, tradiciones, sociedad, religión y otros libros de
interés. En total habían aproximadamente más de 30.000 libros
identificados y separados por fechas desde el inicio de la creación
de todo. Por misterioso que fuera, nunca hubo problemas y ningún
libro fue dañado. Pese a todas las guerras existentes la biblioteca
de Dankara siempre ha permanecido intacta. Era como una caja fuerte
dentro de otra caja y viceversa. Al no tener el visado
correspondiente para la entrada de la biblioteca, Dantalion tuvo que
dar marcha atrás en su camino. Dantalion se preguntaba por qué en
la ciudad de Kitabxana sólo residía gente con dinero. En las calles
no parecía que hubiesen pobres, todos los habitantes de la ciudad
vestían con ropas poco habituales entre la gente pobre. La gente
pobre normalmente visten ropas algo mas rasgadas y sucias. Allí
todos iban con ropa limpia, como si fueran de estreno para una boda,
diría que más limpia de lo normal. Aunque le preocupaba este
suceso, el vino a buscar el Mercado de la ciudad. Tras girarse solo
veía calles, pero ningún mercado ni nada.
- ¿Dónde está el mercado? - preguntaba Dantalion a todo el que pasaba por allí.
Parecía como si
ignorasen su pregunta. El siguió insistiendo. De pronto apareció
una mujer. Tenía un pelo rubio ondulado y vestía unas ropas un poco
rasgadas. Dantalion se percató de que era una persona pobre. En el
tiempo que llevaba inspeccionando el lugar nunca llegó a ver a una
persona de estas características.
- No deberías andar mucho por estas calles. ¿No eres de aquí, verdad? - dijo la mujer con cara de pocos amigos.
Evidentemente Dantalion
es un nómada, no tiene ciudad de origen y tampoco sabe sus orígenes.
Su único recuerdo de pequeño es una aldea, y de esa aldea otra y
otra. La chica se llamaba Bathin y le pidió que por favor saliera de
la ciudad. Él asintió. Una vez fuera se vio forzado a preguntar que
era lo que pasaba con esa ciudad y porque no había nadie de origen
pobre. Todos parecían relucir buenos modales y buenas formas. Bathin
estaba montada a un caballo blanco y muy reluciente, pese a que su
vestimenta no lo era. Parecía como si quisiera más a su caballo que
a ella misma.
- No entiendo esta ciudad, no tiene gente pobre, no tiene mercado, todos visten de una forma muy rara, esta lleno de guardias por todas partes, hay un puente y un surtidor en medio de la ciudad y la gente no me habla... - Comentó Dantalion con cara de preocupación.
Bathin bajó del caballo
y le miro con cara de despreocupación. Era una cara como si no
quisiera contar nada, pero a la vez quisiera contar porque no podía
estar en la ciudad.
- Bien es sabido que todas las ciudades tienen los barrios ricos y los barrios pobres. No obstante Kitabxana es una de las pocas excepciones que se encuentran. Tiene barrio de pobres, pero no se ve a simple vista. Te preguntarás por qué no lo vistes supongo. Nunca viste más allá de Kitabxana. Sólo has llegado a ver la superficie de la ciudad, nunca preguntaste si enterrado había algo. Voy a indicarte dónde debes acudir para ver al barrio obrero y pobre. - explicó Bathin con mucho afecto, como si de su vida se tratase.
Dantalion siguió a
Bathin extrañado. Volvían a entrar a la gran ciudad. Cruzaron el
puente de nuevo con el surtidor de agua en el centro. Dantalion no
entendía absolutamente nada. Justo al finalizar el puente se para
Bathin y le dice a Dantalion que delante de sus ojos tiene la pobre
ciudad de Kitabxana. Perplejo se encontraba que seguía sin entender
nada.
- Delante de tus narices es donde tenías la ciudad que estabas buscando, el resto son los ricos, y si, necesitas un visado para poder entrar a una biblioteca. La entrada a la ciudad pobre esta dentro de la biblioteca, por eso nunca vas a ver a un pobre por estas calles ya que no esta permitida la salida a alguien pobre de ese lugar. Por lo que tu deberías no entrometerte en los asuntos pobres de Kitabxana, tendrás familia y gente fuera de aquí, así que vuelve con ellos, aquí no se te ha perdido nada. ¡Lárgate! - dijo Bathin con cara de odio.
Todos los de alrededor de
ellos miraban con descaro. Bathin dio media vuelta y se marchó de la
ciudad. Era evidente que no tenia el visado y tampoco sabía dónde
podía encontrarlo.
- Si no tienes visado para entrar puedo ayudarte a buscar uno. Sólo se que se necesita alguien importante para que te lo haga. - Comentó a Bathin.
Bathin explicó que
existen personas que han podido entrar a la biblioteca gracias a
visados falsos, pero nunca regresaron de allí dentro. Y los que
fueron con visados falsos y detectaron que eran falsos los enviaron a
la cárcel de Hebsana. Hebsana antiguamente se utilizó como asilo
para personas derrotadas en guerras, pero en la actualidad envían
allí a todas aquellas personas que, sin previo juicio, pasarán el
resto de su vida en ese lugar. Existen más cárceles en muchos
lugares del país, pero la más dura es la de Hebsana, no hay
retorno. Si te pillan y te envían allí estás sentenciado a muerte
sin ser matado. Muchos viven en tal penosidad que prefieren delinquir
para poder entrar allí, ya que no te faltará comida. Es raro que
exista raza pobre que no tenga que comer y en cambio en una cárcel
es igualdad para todos. Allí tienes que comer, en cambio existen
poblaciones que las personas se mueren de hambre, han vendido todas
sus pertenencias para poder subsistir y aún así se mueren de
hambre. Es la vida triste de Dankara. Dantalion no venía de Dankara,
sino de otro país limítrofe a este. El país suyo se llama Eirik,
conocido por la plantación de albaricoques que alberga. Hay miles y
miles de hectáreas con plantación de albaricoques, por eso en ese
país nadie muere de hambre, siempre habrán albaricoques que comer.
Al ser Kitabxana la primera ciudad que visitaba Dantalion no supo que
en Dankara todas las poblaciones tienen separadas las personas ricas
y pobres y el comercio esta muy limitado. La gran diferencia entre
pobre y rico se ve a simple vista. En un barrio rico las personas van
bien vestidas y parecen todos comerciales, siempre tienen algo que
hacer pese a que son vagos y se aprovechan de impuestos para personas
que no tienen con que pagarlo. En los barrios pobres hay suciedad,
mal olor y suele estar siempre apartado y no apegado al barrio rico,
por los malos olores que producen. Si naces en un barrio pobre
siempre vivirás en la pobreza excepto si recurres a la vida nómada
y el exilio. Cuando Dantalion tenia conciencia de lo que hacia
-pongamos que tenía 3 años- ya vivía en una población nómada,
por lo que posiblemente mucha gente pobre no decidió vivir de esa
forma, son pobres y punto.
- ¿De que pueblo eres? ¿Rica o pobre? -Preguntó Dantalion con preocupación a Bathin.
Bathin le contestó que
vivía en una granja a unos 30 kilómetros de esta ciudad pero que
sus padres viven en Kitabxana, o eso le habían dicho, por eso quiere
los visados. La granja donde vive se llama Teserfat y viven del
cultivo propio. No pagan impuestos porque están considerados nómadas
aunque no se muevan del lugar. Incluso los pobres tienen que pagar
impuestos aunque no tengan con que pagarlo. Ofrecen vidas humanas
para poder correr el gasto que supone un impuesto. Algunos vagan
desnudos ya que vendieron todas sus pertenencias.
Bathin volvía de nuevo a
su pueblo natal ya que no pudo hacerse con su objetivo en Kitabxana.
Dantalion al ver que ignoraba cualquier pregunta que podía hacerle a
ella. En un pequeño descuido una ráfaga de viento se postró sobre
Dantalion amenazando tormenta de arena. Se avecinaba una tormenta y
ya se encontraba lejos de cualquier ciudad. Más bien estaba en la
nada. El viento cada vez era mas fuerte incluso llegaba a no verse
absolutamente nada a dos metros de sus ojos. Dantalion se tapó con
un Hiyab la cabeza para no ensuciarse de arena. Estuvo cerca de más
de una hora buscando una roca donde poder apaciguarse. Pero no tuvo
éxito y acabo derrumbándose en el cálido terrenal del desierto.
Dantalion se despertó
tras oír un estruendo grito cercano a su lugar. Tras buscar de dónde
procedía este grito se encontró a una mujer sola en medio del
desierto ensangrentada. La pobre mujer estaba despellejándose por
completo. La escena era demasiado terrible para ser verdad. Se había
cortado la pierna izquierda y parte de la pierna derecha. También le
faltaba una mano de la parte derecha del cuerpo. Nada más llegar
Dantalion, la mujer intentaba sacarse ambos ojos con el mismo
cuchillo con el que se mutiló algunas partes del cuerpo. Al ver esta
escena tan estremecedora, Dantalion huyó en busca de ayuda a la
ciudad más cercana.
Caminó durante más de
tres horas hasta encontrar un lugar donde no parecía que hubiese
mucha vida animada en ella. En el cartel de bienvenida se podía leer
perfectamente “Bienvenidos a Qayit”. Era una ciudad desierta. No
había ni un habitante en aquella zona, era como si hubieran
abandonado la ciudad. En una callejuela se encontraba un pequeño bar
y Dantalio decidió entrar para preguntar. El bar estaba vacío. Era
un bar singular, como otro cualquiera. Una barra con taburetes y 4
mesas con sillas.
- Perdone, ¿por qué no hay nadie por estas calles? - Preguntó Dantalion con cara de sorpresa al tabernero.
El tabernero miró a
Dantalion y aún se sorprendía que alguien entrase a este bar. El
tabernero se dispuso a contarle toda la historia de lo que ha
ocurrido durante estas últimas semanas.
- Hace un mes, esta población, Qayit, era una zona alegre. La gente estaba feliz. Las tiendas, los bares y las casas estaban llenas de gente y felicidad. Las cales repletas de personas que tenían muchas cosas que hacer o que se divertían. Era un lugar bonito. Todo aquel paisano extranjero que llegaba a esta ciudad se le abría las puertas como uno más. A principios de este mes una anciana entro por la puerta principal de la ciudad. Iba con un niqab negro. Sabíamos que era una anciana por su forma de hablar, pero no sabemos realmente si era hombre o mujer. Cualquiera puede llevar un niqab a estas alturas y aparentar ser mujer cuando no lo eres. Bueno, como iba diciendo... La supuesta anciana entró a la ciudad, se postró en el centro de la ciudad y gritó una serie de palabras: “Caligo imminet vobis damnati essere possibile crudelissimum perire”. Intentamos descifrar estas palabras y lo único que pudimos entender fue que una niebla acechará y nos sentenciará a todos de muerte. Tuvimos que buscar diccionarios en “latín” ya que la anciana hablaba en esa lengua. No es muy común hablar en latín por esta zona, por lo que pudimos aprecia que esa mujer o venia de muy lejos o aprendió esa lengua por su cuenta. Días después una niebla entró por la ciudad. Era una niebla muy maloliente y de un color verdoso. Todavía queda rastro de ella si vagas por la ciudad. Horas después, la gran mayoría del pueblo desapareció y al cabo de unos días regresaron con la mayor parte de sus miembros del cuerpo destrozados, incluso algunos se arrastraban por el suelo. No parecía que quisieran ayuda, sólo gritaban de dolor. En este pueblo las personas han decidido no salir de sus casas y alimentarse de lo poco que les queda. La gran mayoría abandonaron el lugar y se fueron a zonas menos peligrosas incluso a otros países. Adiós a os días de felicidad, ahora sólo nos queda amargura y tristeza. Espero que algún día todo vuelva a la normalidad.
Dantalion ató cabos a lo
que vio en el desierto y pudo comprender que era una de las personas
afectadas por la niebla. La pregunta no era por qué morían de esa
forma, sino quién era esa mujer que vino a Qayit y por qué.
Dantalion no dudó en abandonar Qayit para emprender su viaje a
nuevas tierras en busca de una mujer de esas características. No
debe ser muy difícil, sólo es buscar a alguien que sepa latín y
deben haber pocas en esa zona. Decidió salir por el norte de la
población dejando atrás un pueblo desolado y vacío.
Al salir del pueblo
Dantalion se topó con Bathin de nuevo la cual le explicó que
también se refugió en Qayit por la tormenta de arena y vio lo
sucedido. Todavía no se creía que un pueblo tan bonito, con gente
tan alegre desapareciera del mapa como por arte de magia. No quedaba
nada de las calles alegres, niños corriendo, mujeres tendiendo la
ropa mientras charlaban entre ellas y hombres trabajando en el
huerto. Bathin señaló una pequeña zona con diferentes cosechas
abandonadas.
- Podían ser coles, alcachofas, patatas, tomates o incluso aquello de allí parecen almendros que no han podido florecer y murieron. El trabajo del campo es un trabajo muy duro, y necesita el día a día. Cuando era pequeña me gustaba corretear por este pueblo y muchas veces acudía a los arboles de almendra en época de verano para, con una piedra puntiaguda por un lado y plana por el otro lado, romper la cáscara de almendra. Volver aquí me trajo muchos recuerdos de mi pasado, pero me entristeció ver que nadie cuidaba ya del campo, que nadie paseaba por las calles. Qayit es una ciudad fantasma. La estúpida niebla se trago toda la alegría que tenía. - Explicó con lágrimas en los ojos Bathin.
Bathin se derrumbó al
suelo entre lágrimas.
- Bathin, ¿quién eres? - Preguntó Dantalion
Bathin (pronunciado
'beɪðɪn̩) es uno de los 72 demonios recopilados en el libro “La
llave menor de Salomón”. Es una mujer con la capacidad de
teletransportación. Se la conoce como la serpiente ya que es capaz
de esconderse entre los más oscuros agujeros y siempre va cabalgando
con un caballo de pelo blanco al viento. Su origen es desconocido
pero actualmente su única familia se encuentra en un rancho llamado
Teserfat aunque ella afirma que sus padres se encuentran en el barrio
pobre de la población Kitabxana.
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